Por muchos años en la vida de cualquier estudiante se generan diferentes expectativas de lo que será o se vivirá en el último año escolar, pero esto no es nada más que un pensamiento que en mi caso no se asimila nada a lo que fue la realidad.
Un año sumamente agotador tanto física como mentalmente, que me dio momentos muy bonitos pero otros no tanto, que me otorgó fuertes lecciones de vida como que las personas muchas veces no son lo que creemos, que hay seres y grupos que es mejor evitar y que al final del día la prioridad debemos ser nosotros mismos. El colegio me deja con una sensación amarga, en mis 7 años en la institución el proceso y las experiencias dejan mucho por desear, espero que en un futuro para la institución logren mejorar y permitir que sus estudiantes tengan un mejor desarrollo ahí dentro; a mis compañeras les deseo cosas buenas en sus vidas y que puedan salir de la burbuja y entender cómo realmente funciona el mundo y que su actitud no haga que se las "coman vivas", a los profesores les deseo más amor por la docencia y replantear el cómo están ejerciendo su rol y de qué forma están impactando las vidas de cada estudiante (queda a conciencia de cada uno si esta marca es positiva o negativa).
Solo quedar agradecer por lo bueno, desear poder mejorar lo malo y la felicidad presente al dar este nuevo paso en mi vida cerrando al fin este ciclo con muchos sueños y metas que cada vez siento más cerca de mi.











